En las obras de remodelación de la ribera del Riachuelo, en una excavación cercana a la Vuelta de Rocha fue hallado un manuscrito, cuya procedencia se adjudica a los mediados de este siglo.
A continuación trascribimos el contenido de dicho documento, haciéndolo mas en función de su carácter exótico, que en el juicio de la validez de los conceptos enunciados. provenientes sin duda de un sujeto portante de una personalidad anárquica , una imaginación febril y una capacidad para las conclusiones desconcertantes.
La pieza en cuestión, fue hallada dentro de una vieja botella de grapa “Chissotti”, cuidadosamente sellada, el hallazgo correspondió con la recuperación de los restos de un viejo velero de carga hundido a fines de los cincuenta frente a la “Plaza de los Suspiros”.
Según se pudo comprobar el nombre de ese viejo carguero fue “El Armandito”.
Ignoramos la fecha exacta en que fue escrito este descabellado ensayo, probablemente sea de la década de los ’50, solo se ha podido discernir el nombre de su autor en una descolorida firma al pie del disparate: Gaspar Marín.
Texto:
A quien la fortuna elija como postrer depositario:
Una particular acumulación de acontecimientos, me llevan a tomar la determinación de efectuar un balance de las cosas que como un ciego en una calleja estrecha, me han tocado vivir.
La carencia de interlocutores, la imposibilidad de establecer relaciones afectivas perdurables y la falta de descendencia, me han llevado a buscar una forma de dejarles algún testimonio de todo eso.
Este testimonio del que hablo, constituye el único legado del que un hombre, cualquiera fuere su condición social, pude ufanarse de haber obtenido legítimamente.
Me refiero al cúmulo de sueños, recuerdos, amores, adioses, bienvenidas y batallas que como todo el mundo sabe, se pagan con aquella moneda que curiosamente, y quizás por ser la mas corriente, no cotiza en ninguna bolsa del universo, el sufrimiento.
Esto me es urgente, siento que la razón y el buen tino, que nunca fueron mis musas, me abandonan para siempre y al fin y al cabo seria muy feliz, donde me encuentre, de saber, que a alguien, iluminé al fin de cuentas, con las miserables, pero propias, razones de este rollo.
Gaspar Marín
Acerca de la Autodestrucción, el Antiguo Testamento y un masoquista estrafalario, cuyo padre, un carpintero judío, decidió llamar.” Jesús de Nazareth”……….. (falta lo que sigue)
Desafortunadamente los textos que siguen a ese pretencioso titulo se han perdido. La humedad de la bodega del viejo carguero se encargo de desaparecerlos para siempre.
Pudimos rastrear la existencia por los registros de la Direccion de Migraciones, un tal Gaspar Marin, fichado en la seccion especial de la Policia por anarquista y preso en varias oportunidades por falso testimonio.
Parece ser que su ocupacion habitual era la de falso testigo, entro al pais en el año 38 proveniente del puerto de Vigo en un vapor britanico llamado “Arlanza”, de Southampton… y luego de pasar unos meses en los barracones del “Hotel de Inmigrantes” se radicó en Buenos Aires en el barrio de La Boca del Riachuelo.
Viejos vecinos asentados hace muchos años en la zona nos dieron vagos indicios sobre el misterioso individuo.
Los testimonios recibidos parecen coincidir en que el Marín de marras, era un individuo menudo y cuyas facciones maneras y costumbres desentonaban palmariamente con el tipo predominante en ese entonces en lugar, mas bien poblado por marineros, estibadores, carreros y toda clase de gentes de trabajo rudo y baja instrucción.
El barrio era en ese entonces un lugar de casas de chapa acanalada y lleno de inmigrantes en su mayoria genoveses, le seguian españoles y luego polacos, montenegrinos, triestinos y croatas.
Al parecer Gaspar Marín compartia una piesucha en un conventillo de la Vuelta de Rocha con un compatriota del que nadie supo recordar el nombre solo un nombre cuyo eco no deja de resonar en mi mente se ha desprendido de esa madeja de vaguedades, el de un tal “gallego Barullo”…..